letras en el tiempo de lourdes aquino

lunes, 1 de abril de 2013

LA PIRULA




                                                            Por : Lourdes Aquino





Contaba con seis o siete años, me caracterizaba  por ser una niña tranquila pero a pesar de eso algunas veces me Portaba mal y me amenazaban con el loco( hombre con su saco repleto de latas).

Era un viejo iracundo, cuyo grito ´´  latas ´´  daba la impresión que causan las locomotoras al pasar.

Le tenía pánico, y al ver un mendigo o mendiga, mi sangre se saturaba de adrenalina y mis pulsaciones subían irregularmente.

También solía estar ´´ pirula  ´´  ´(una alcohólica cuyo pasatiempo era divertirse y sentarse en las avenidas concurridas mientras hablaba con sus fantasmas).

La ´´  loca  ´´ desnuda, ágil e incontenible, escupía a la gente que la rodeaba, gritando y gruñendo, nos apedreaba al vernos pasar de la escuela.

Después llego ´´´  el greñudo  ´´  tan peludo como un chimpancé, se estableció por cierto tiempo en la barriada; su presencia me paralizaba dejándome sumergida en un terrible insomnio.  Personajes vagabundos que traumatizaron mi niñez.

Recuerdos de mi infancia, mezclados con el sol y aroma a costa…

Pero ahora, en el presente en esta vieja y tradicional panadería y café  ´´´ Royal  ´´´  en la avenida miranda y cerca de la plaza Bolívar, en



esta Maracay que muestra su mejor cara a los noctámbulos mientras se escucha un golpe de tambor y parejas extrañas transitan apresuradas, sombras que se apagan cuando las luces del alumbrado publico empiezan a brillar; parpadean por instantes y un relámpago ilumina la ciudad seguido de un imberbe trueno, a lo lejos, las sombras de gentes que se las traga la noche.

Me rehúso a salir de acá. Afuera el vapor de un pavimento caliente. No quiero volver a esa habitación solitaria.

Saboreo mi marrón con pan dulce y un agradable humo me envuelve el rostro.

No quiero salir. No, no quiero ir. El calor sofocante de Maracay me mata; me asfixia. No hay refugio contra ella, ni contra los mosquitos…

                Me voy al pagar!!! 

Sigo por la acera, camino un poco más y llego a la plaza.

Al pisarla siento que me atrapa y no puedo moverme; miro a mí alrededor. Todo esta oscuro.

Algunas luces de los autos que se desplazan por la avenida Bolívar, me iluminan. La escuela militar esta apagada (estrategia de guerra…vivimos en inminencia de invasión)

Siento un escalofrío que eriza los vellos de todo mi cuerpo cuando intento cruzar la plaza. Apuro el paso y veo una sombra que se esconde tras los árboles. Pierdo la cordura  y voy derecho hacia ella…y veo entre los arbustos, una sombra, un bulto acurrucado que tiene volumen y carne…

Me acerco, veo bien; es una Pirula, gimiendo entre el pasto, entre las sombras y la humedad, retorciéndose sobre si.

Continuo aproximándome…peligrosamente… estoy cerca ¡como un pulpo gigante me atrapa!!! Me toma fuertemente, primero la ropa, luego de los brazos. Me lleva hacia si con sus brazos gruesos, desesperadamente, ansiosamente…

Me apreta, me quita vida, me asfixia…creo que pierdo el conocimiento.

Despierto transpirada, adolorida; toso y expectoro una pasta negra, mugrosa…

Aparto el sobrante baboso de mi boca con el antebrazo y descubro que es gorda, arrugada, con artritis instalada, es mía…llevo puesto un montón de harapos negros que envuelven mi cuerpo deforme; me deslizo sobre mi vientre, un circulo de grasa y liquido.

Giro, se que dormí sobre el pasto en la plaza Bolívar, que amanezco con el sol acariciando mi cara y comienza a levantarse  el vapor y la humedad de siempre. Comprendo que estoy tirada en el suelo, que la gente pasa y mira con miedo o quizás con lastima…

Soy una ´´  Pirula ´´… una vagabunda, una mendiga enferma que durmió a la intemperie bajo la lluvia en la plaza Bolívar…

Maracay comienza a vibrar con el tráfico y las cornetas tempraneras…