letras en el tiempo de lourdes aquino

jueves, 28 de marzo de 2013

AGRADECIMIENTO









A Dios, por ser el guía en el camino
De mi existencia
A la vida por brindarme la oportunidad
De ser y hacer sobre este planeta
A mi familia por apoyarme siempre
A mi hermano David Aquino por el
Aguante
A mis amigos por su tiempo y sentimiento
A mis enemigos por el impulso a seguir
Siendo cada día mejor
Al mundo
A mi…





 CUANDO LAS HOJAS CAEN
 


Eran las dos de la madrugada y no dejaba de llorar. Llevaba casi cuatro
años allí y nunca le había sucedido algo similar; había tenido alzas y bajas
como cualquier otra persona, así como los árboles afrontan el paso de las
estaciones naturalmente, pero nunca se había sentido como ahora.
La penumbra se había apoderado de aquella fría y solitaria celda, en la
cual las horas y los días pasaban sin que su huésped se diera cuenta. De
vez en cuando, solo el murmullo de los grillos se dejaba escuchar, además
de los sollozos de Mariel.
El frío le helaba los pies descalzos, finos, delicados aunque no
cuidados. Una araña bajaba en su tela, le susurraba oraciones al oído. Ella
las seguía al pie de la letra, estallaba en sollozos al recordar su vida fuera de
allí. Extrañaba su casa que había decorado con tanto amor y entusiasmo,
pero sobre todo al jardín, aquellos rosales cuyos aromas engalanaban a los
transeúntes y el pino majestuoso, tierno. El pino parecía que también le
extrañaba a ella. Ya no era lo mismo en verano, ni en primavera; el presente
solo era otoño para el, como si todo hubiese dejado de importarle, sus ramas
enfermaron y sus hojas comenzaron a secarse aunque fuere primavera como
si hubiese escogido estar en otoño perennemente. Como Mariel que estaba
cada vez mas seca y vacía desde aquel fatal momento cuando la
venganza y el odio la marcaron.
Unas cuantas monedas y todo estuvo arreglado. Aquel día de sol
Mariel sonreía plenamente a la vida porque al fin tendría una hija.
Pero la frialdad de unas esposas cegó esa felicidad. La niña ya no estaba
mas, se había marchado en octubre, justamente cuando las hojas caen.