letras en el tiempo de lourdes aquino

sábado, 7 de febrero de 2026

La cadena

La cadena estaba sobre el armario, pesada, oscura por el tiempo, oxidada.
Alon camino descalzo por la linea que una vez pinto de rojo su padre, no habia nadie en casa. Su madre muy temprano se dirigio a la calle con miras de encontrar dinero o comida para su hijo. No le habia ido muy bien los ultimos meses, el invierno no le dejaba trabajar con su mercancia, ademas de la peste que llego para que al parecer quedarse en el cuerpo de su hijo Alon, cuya contestura debil y la esquizofrenia que le ataco desde niño habian mermado sus fuerzas. Era peor su situacion desde que el padre se marcho, los medicamentos le aliviaban pero no todo el tiempo contaba con ellos.
Ese dia hacia frio, pero el hijo de Margara, llamado Alon permanecia con el torso desnudo y los piez descalzos. Solo le tapaba sus partes intimas un medio pantalon sucio y raido.
Esa linea por donde se desplazaba era una de sus fijaciones. Su madre lloraba de noche cuando ya lo veia dormido. Besaba su frente con ternura y sufria su situacion.
No deseaba mas que su cura, su alivio. Pero la realidad era una mueca burlona que le gritaba descaradamente:
¡No hay cura y tu lo sabes!
Las noches eternas , los dias agitados y la dura calle estaban acabando con ella. 
Alon con sus quince años no sabia nada de lo que su madre padecia. Esa noche de abril, era un viernes marcado con numero 23 su madre llego con una bolsa llena de olorosa comida. Papas fritas, las favoritas de Alon, pollo asado y gaseosa. Un gran banquete!
La cara de Margara denotaba felicidad, complacencia y logro.
-Mañana sera mejor! Penso la mujer, la madre. Sin saber nada del futuro.
Alon veia a su madre fijamente, ella tambien.
Con ternura, dedicacion y alegria
El con fijacion, ojos desorbitados, inquietud y señales de trastorno.
Ella se llevanto de la silla entro a la habitacion y busco el frasco de pastillas, no habia nada, se sorprendio y pregunto a su hijo:
-Alon y las pastillas.
Las que habia conseguido con tanto sacrificio.
El con impetu se le acerco, ella retrocedia con miedo, se dirigio al armario donde descansaba la cadena, intento tomarla para defenderse, pero el fue mas rapido . 
Se precipito sobre ella con la cadena alzada. Lo que sucedio despues fue horripilante.
Pasaron las horas, un empujon a la puerta puso todo al descubierto.
En el suelo yacia ella, la madre abnegada en un charco de sangre, encima de su cuerpo yacia Alon su hijo. Los dos inmoviles, frios, muertos.
La linea roja que Alon en vida recorria con fijacion extrema estaba mas roja.
A un lado la cadena cansada y extraviada dejaba un hito de dolor en medio de aquellos cuerpos. 
Madre e hijo , locura, pobreza y soledad.